Una mañana de 2011 tuve que colocar en el escaparate del negocio de mi familia un cartel para anunciar su cierre. Me costó varios intentos ponerlo derecho porque su tamaño complicó una tarea que había previsto rápida e indolora. Si ajustaba una esquina, su opuesta se torcía como si ambas se resistieran a permanecer tan expuestas. Esta negativa acentuó mi torpeza para cortar la cinta adhesiva y me obligó a mantenerme en equilibrio sobre la escalera más tiempo del deseado. Detrás del rótulo, intentando sujetarlo, su gran SE VENDE pudo conmigo. Y llegaron las miradas, los comentarios, las preguntas, mis miedos, la realidad.
- Idioma: Español
- Libro Impreso
- Nuevo y sellado