La diversidad de la ciencia: cuando Carl Sagan se preguntó por Dios

La diversidad de la ciencia: cuando Carl Sagan se preguntó por Dios

La diversidad de la ciencia: cuando Carl Sagan se preguntó por Dios

¿Puede una persona “atea” preguntarse seriamente por la existencia de Dios?

En La diversidad de la ciencia, Carl Sagan hace justamente eso. Habla del universo, la religión, la posibilidad de vida extraterrestre y nuestra necesidad de encontrar significado, pero sin abandonar aquello que atraviesa prácticamente toda su obra: la curiosidad y la exigencia de evidencia. Es por esto que es uno de mis libros favoritos de Carl Sagan.

¿De qué trata La diversidad de la ciencia de Carl Sagan?


La diversidad de la ciencia es una visión personal de la búsqueda de Dios reúne una serie de conferencias que Carl Sagan impartió en 1985 como parte de las prestigiosas Conferencias Gifford, en la Universidad de Glasgow. Las charlas permanecieron inéditas durante años y, después de la muerte de Sagan en 1996, su esposa y colaboradora Ann Druyan las editó para convertirlas en el majestuoso libro que conocemos actualmente.
Te voy a presentar este libro que todas las personas deberían leer; Sagan conecta astronomía, física, biología, filosofía, mitología y religión para hacerse una pregunta enorme y bastante humana: ¿qué lugar ocupamos realmente dentro del universo?           Y sí, eso lo lleva a hablar de Dios.

¿Qué pensaba Carl Sagan sobre Dios?


Carl Sagan no era una persona religiosa en el sentido tradicional, más bien solía estar cerca del agnosticismo. Una de las ideas asociadas con su manera de entender el mundo es que las afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias. Su escepticismo no consistía simplemente en negar aquello que desconocía, sino en preguntar: ¿qué evidencia tenemos para afirmarlo?


Por eso, después de leer La diversidad de la ciencia, yo no siento que Sagan cierre la conversación con un “Dios definitivamente no existe” ni siquiera en un “Dios realmente existe”. Lo que encuentro es una enorme disposición aceptar que todavía existen preguntas que no podemos responder.

Sagan, era critico con las afirmaciones religiosas que no podían sostenerse mediante evidencia y defendia que nuestras ideas sobre el universo tambien debian estar abiertas al cuestionamiento. Esto, para mi, es una de las cosas mas bonitas del libro. No saber algo todavía no significa que tengamos que inventar una respuesta, pero tampoco significa que debamos dejar de preguntarnos.


Ciencia y religión: ¿realmente tienen que ser enemigas?

Uno de los temas centrales de La diversidad de la ciencia es precisamente la complicada relación entre ciencia y religión.


Sagan cuestiona muchas explicaciones religiosas tradicionales, pero también se interesa por algo que ambas parecen compartir: qué y por qué estamos acá.


Sagan retoma incluso la idea de Albert Einstein del "sentimiento religioso cósmico": esa sensación de pequeñez, admiración y misterio que puede aparecer cuando intentamos comprender la inmensidad del universo. Mirar hacia arriba y entender que cada punto en el cielo puede representar algo gigantesco es suficiente para recordarnos lo pequeños que somos dentro de la historia del universo.


Sagan retoma esa idea con la imagen de la Tierra como un diminuto punto azul perdido en la inmensidad. En lo personal, lejos de resultarme abrumador, me hizo pensar que muchas de nuestras preocupaciones quizá no son tan enormes como parecen.
Nuestra propia existencia fue posible gracias a millones de anos de cambios y condiciones muy especificas. Es aqui donde esta una de las reflexiones personales mas bonitas del libro: estamos aqui por un tiempo muy breve, asi que vale la pena disfrutar un poco mas el viaje.


Carl Sagan, la vida extraterrestre y aprender a vivir con la duda

El mismo razonamiento aparece cuando Sagan habla sobre la posibilidad de vida fuera de la Tierra. No presenta la existencia de extraterrestres como un hecho demostrado. Lo que hace es preguntarse qué tan probable puede ser que, dentro de un universo tan enorme, nuestro planeta sea el único lugar donde haya surgido vida inteligente. La posibilidad de vida extraterrestre es uno de los temas explícitamente abordados en estas conferencias.

Aquí vuelve algo que me encanta de su forma de pensar: aceptar que todavía no tenemos una respuesta también es una respuesta válida.

No se trata de creer porque queremos creer ni de negar porque algo resulte difícil de demostrar.

La ciencia puede hacernos sentir pequeños


Hay algo en La diversidad de la ciencia que me parece especialmente increíble y es que Sagan consigue hablar de ciencia sin quitarle misterio al universo.

De hecho, entender un poquito más parece hacerlo todavía más impresionante.
Sabemos que nuestro planeta es apenas una parte diminuta de un sistema solar, dentro de una galaxia entre una cantidad inimaginable de galaxias. Eso, a algunos podría resultarles inquietante; en cambio, a Sagan parece provocarle fascinación.

Incluso llega a plantear que, si queremos sentirnos pequeños, no necesitamos enormes monumentos religiosos: basta con mirar hacia arriba. Esa comparación aparece dentro de sus propias reflexiones en The Varieties of Scientific Experience.

Y personalmente creo que esta idea resume muy bien el espíritu del libro.

¿Es difícil leer La diversidad de la ciencia?

Otra cosa que me encanta de Carl Sagan como divulgador científico es su capacidad para explicar. Incluso cuando habla sobre temas enormes como: el origen del universo, evolución, religión, física o vida extraterrestre, rara vez siento que estoy leyendo a alguien intentando demostrarme cuánto sabe. Más bien siento que alguien se sentó enfrente y empezó a contarme todo su debraye cósmico. Eso es importante si nunca has leído divulgación científica. 

Como el libro tiene su origen en una serie de conferencias, conserva por momentos una sensación muy cercana a escuchar a Sagan desarrollar una idea, desviarse hacia otra pregunta y después conectar ambas con algo muchísimo más grande.
La propia edición en español destaca precisamente su estilo claro y directo, alejado de tecnicismos innecesarios.

Lo que más me dejó La diversidad de la ciencia

Después de terminar el libro, no sentí que hubiera encontrado una respuesta definitiva sobre Dios, la religión o nuestro propósito en el universo.

Y creo que ese es precisamente el punto. Este libro me dejó algo que encuentro constantemente en Carl Sagan: un enorme cariño por la vida y por este pequeño planeta donde, hasta donde podemos demostrar, estamos nosotros.

¿Vale la pena leer La diversidad de la ciencia?

Si disfrutas los libros que terminan provocándote más preguntas que respuestas, probablemente sí.
Especialmente si te interesan temas como el universo, la posibilidad de vida extraterrestre, la relación entre ciencia y religión o simplemente esas preguntas existenciales que aparecen cuando uno mira el cielo durante demasiado tiempo.
No necesitas ser especialista en astronomía ni física para acercarte a él. Solo necesitas un poquito de curiosidad, tener la mente abierta, pero sobre todo estar dispuesto a aceptar una idea que a veces resulta incómoda:

Hay preguntas para las que todavía no tenemos respuesta y que tal vez nunca la tengamos.

Pero eso no significa que debamos dejar de buscarlas.

¿Qué leer después de La diversidad de la ciencia?

Si terminaste este libro y todavía quieres seguir dando vueltas por la cabeza de Carl Sagan, hay varios caminos.

  • Cosmos es probablemente el siguiente paso más natural si quieres continuar explorando el universo y nuestra relación con él.
  • El mundo y sus demonios lleva la conversación hacia el pensamiento crítico, el escepticismo, las pseudociencias y la importancia de aprender a distinguir entre una afirmación y la evidencia que la sostiene.
  • Un punto azul pálido profundiza en nuestra posición dentro del cosmos y en lo diminuto y al mismo tiempo valioso que resulta nuestro planeta.

Blog escrito por: Michelle Itzel Vera Cisneros