Reseña del editor
Tejer a ganchillo la ropa de los Amigurumi
Tejer a ganchillo la ropa de los muñecos es un sueño hecho realidad con este libro. El perro Duncan, la cierva Becca, el oso Hugo y el elefante Ray han abierto sus armarios para que combines sus conjuntos de ropa como prefieras. ¡Hay prendas para cada estación y para toda ocasión! La delicadeza de los proyectos se puede apreciar en todos sus detalles, diseñados por la autora, Madelenón.
El libro contiene 25 prendas y accesorios para cuatro muñecos, con diseños que van a sorprender a los tejedores principiantes y a los expertos en ganchillo. Todos los modelos se acompañan de instrucciones fáciles de seguir y explicaciones de los puntos utilizados.
Contraportada
El perro Duncan, la cierva Becca, el oso Hugo y el elefante Ray han abierto sus armarios para que combines sus conjuntos de ropa como prefi eras. ¡Hay prendas para cada estación y para toda ocasión! La delicadeza de los proyectos se puede apreciar en todos sus detalles, diseñados por la autora Madelenón (Soledad Iglesias Silva).
Este libro contiene 25 prendas y accesorios para cuatro muñecos, con diseños que van a sorprender a los tejedores principiantes y a los expertos en ganchillo. Todos los modelos se acompañan de instrucciones fáciles de seguir y explicaciones de los puntos utilizados (también se incluye el acceso a vídeos online con instrucciones en inglés, con los que poder ampliar la información).
Biografía del autor
Soledad reside y trabaja en la Patagonia (Argentina), en la provincia del valle de Río Negro. Su madre la enseñó a hacer ganchillo cuando tenía nueve años. Comenzó su afi ción por los Amigurumi de ganchillo cuando estaba esperando su tercer hijo y buscaba inspiración para la habitación del nuevo bebé. Su primer Amigurumi fue una oveja que prendió de nuevo su pasión por el ganchillo. Después de probar numerosos hilos y ganchillos y de realizar centenares de muñecos, descubrió que lo que más le gustaba era crear nuevos modelos. Y así nació Madelenón.
En cuanto al nombre: cuando tejía de niña, su abuela le decía que manejaba el ganchillo “igual que Madelenón”, su bisabuela. Soledad no llegó a conocer a su bisabuela pero heredó todas sus maravillosas lanas y, según su familia, también sus dotes.